Infraestructuras ferroviarias
Durante los últimos años se ha puesto de manifiesto la limitación de las carreteras y los aeropuertos para absorber el aumento de tráfico de pasajeros y mercancías. Esto ha provocado que el sector ferroviario cobre una importancia vital en el futuro de la movilidad y que sea crítico convertirlo en un medio de transporte eficaz y competitivo capaz de superar esta saturación del resto de medios y de cumplir con las exigencias actuales de sostenibilidad y eficiencia energética.
Según el documento ERRAC “Strategic Rail Research Agenda 2020”, los retos que se le plantean al sector ferroviario en los próximos años se pueden resumir en:
- Crecimiento del 40% en el número de pasajeros-kilómetro e incremento del 70% en el número de toneladas-kilómetro transportadas.
- El tiempo de transporte se habrá reducido en un 50%.
- La interoperabilidad será real y efectiva.
- La productividad de la infraestructura, material y gestión del sistema ferroviario será al menos el doble y, en casos concretos, llegará a cuadriplicarse.
- La capacidad se habrá incrementado considerablemente por el empleo de nuevos y eficientes sistemas de protección y control.
- La intermodalidad será una realidad, conectando los diferentes modos de transporte eficientemente. La información será en tiempo real a través de la monitorización continua del material.
- Existirá una especialización de la infraestructura con corredores separados para los transportes urbanos y de cercanías.
- La red europea de alta velocidad superará los 15.000 km.
- Los corredores europeos para el transporte de mercancías llegarán también a la longitud de 15.000 km.
Dentro de estas infraestructuras ferroviarias, es necesario supervisar y controlar vías, catenarias, sistemas de señalización, estaciones, etc. Es decir, se puede analizar la problemática del sector agrupando estos componentes en dos grandes bloques:
Las estaciones son entornos clave dentro del sistema de transporte ferroviario, en los que se atienden las necesidades de los viajeros y del personal que trabaja en ellas. Esto implica garantizar la accesibilidad, la disponibilidad de las instalaciones con una calidad de servicio cada vez mayor y la adecuación de sus diferentes espacios, pero sobre todo, la prestación de los propios servicios ferroviarios: información al viajero, despacho de billetes, atención al cliente, etc.
La inserción de elementos automáticos autónomos, tales como escaleras mecánicas, ascensores, máquinas expendedoras de billetes,
comida y bebidas, etc.. han contribuido en incrementar la comodidad del usuario, a parte de ofrecerle un servicio adicional de
gran valor sin necesidad de asignar personal dedicado a la prestación de dicho servicio.
No obstante, el gran avance se ha producido
al comunicar estos elementos con un único centro de control para su óptima gestión a través de la selección de tecnologías con
protocolos de comunicación compatibles con los principales fabricantes del mercado. Los beneficios derivados de este hecho son
numerosos:
- Posibilidad de realización de un mantenimiento preventivo (avanzándose a posibles averías, aprovechamiento de recursos personales, ahorro de costes)
- Mejora de la gestión de incidencias (rapidez de actuación y resolución).
La seguridad es uno de los elementos más críticos y dificiles de gestionar ya que engloba muchos aspectos: control de accesos
(barreras tarifarias de entrada y de salida; persianas y puertas automáticas), gestión de incidentes (S.O.S), regulación
sistemas de emergencias (antiincendios), bandalismo, etc…
Para garantizar un servicio eficiente en este ámbito, hace
escasos años se mantenían operarios en todas las estaciones, los cuales prevalecían a la espera de que ocurriese cualquier
altercado o incidente.
No obstante los sistemas automatizados han optimizado los recursos personales revalorizándolos,
asignando únicamente aquellos que se consideren imprescindibles, gestionando el resto de incidencias remotamente a través
de la inserción de sistemas de videovigilancia que conectados al sistema Scada, ofrecen desde el centro de mando o control,
una visión global de lo ocurrido, permitiendo dar respuesta y solucionar cualquier percance en menor tiempo.
La excelencia en el servicio, implica que se ejecuten los procesos y procedimientos según lo previsto y en caso de
que acontezca cualquier incidencia, ésta se resuelva de la mejor forma a la mayor brevedad posible, al mismo tiempo que se
mantenga informados a los pasajeros de lo ocurrido a través de diferentes canales de comunicación (paneles informativos,
interfonía, etc..).
Aunque hace excasos años se requería de una numerosa flota de operarios para garantizar este punto,
actualmente a través de la tecnología de telecontrol, es viable la gestión de las estaciones de forma desasistida, atendiendo
a todas solicitudes remotamente y ofreciendo su mejor solución, puesto que se tiene una visión global de lo ocurrido.
En las estaciones concurren diferentes sistemas eléctricos y mecánicos (iluminación, calefacción, ventilación,
climatización, etc…), que deben estar bien regulados tanto por comodidad de los usuarios, como por razones
gubernamentales de cumplimiento con las leyes de sostenibilidad y eficiencia energética.
Para ello, es necesario,
la implantación de sensores de captura de información de interés (intensidad lumínica, temperatura, consumos, % de CO2, etc…),
como de tecnología capaz de almacenar la información de forma fiable, que además transfiera o comunique dichos datos al
SCADA del Centro de Control para mediante el análisis e interpretación de los mismos, garantizar la reducción de los costes
de explotación de la red, optimizando los consumos energéticos (también a través de la gestión del sumnistro provinente
de las subestaciones electricas de las estaciones), controlando los picos de demanda; transmitiendo al mercado una imagen
de sostenibilidad y eficacia en la gestión.
Los diferentes elementos automáticos que se encuentran en las estaciones, son susceptibles de aportar mucha información
de valor para la gestión corporativa y estratégica del servicio ferroviario si se maneja de forma conjunta. Un ejemplo de ello,
podría ser: el resultante entre la hora de entrada y salida de los accesos por parte de los pasajeros, ya que aportan
información sobre los hábitos de consumo: nº de tiempo en el que se utiliza el servicio por pasajero, nº total de pasajeros
por franja horaria, horas punta, trayectos más concurridos, % de bandalismo (uso del servicio sin billete), etc…
Esta información puede ser útil para evaluar diferentes aspectos como: necesidades de ampliación de frecuencia de trenes,
de dimensiones de la estación, de aumentar o disminuir los servicios ofrecidos en las estaciones (máquinas expendedoras, etc…).
Por otro lado también pueden obtenerse datos de consumo que cruzados con los anteriores, favorezcan la implantación de medidas de
eficiencia energética.
En este segundo bloque se incluyen todos los dispositivos distribuidos a lo largo de la vía como señalización, catenarias o equipos de monitorización de la red.
Actualmente el mantenimiento de estos equipos se realiza desde puestos de operación centralizados, los cuales pueden abarcar zonas de acción de un radio de 50 km o más, por lo que realizar las tareas de mantenimiento de manera tradicional requeriría invertir mucho tiempo en desplazamientos para la diagnosis de los fallos y la obtención del material de repuesto. Esta tarea se complica todavía más en el caso de fallos aleatorios que puede que no se produzcan en el momento en el que el técnico de mantenimiento se desplace al lugar de la avería.
Para ello es necesario incorporar sistemas avanzados de telemantenimiento (control y monitorización remotos), tanto preventivos como de diagnóstico o correctivo una vez que ya se han producido los fallos. Este tipo de sistemas permiten reducir los tiempos de detección de anomalías, la necesidad de disponibilidad de técnicos de mantenimiento, los desplazamientos necesarios para llegar hasta los equipos y el tiempo necesario para diagnosticar el problema.
El incremento de las velocidades de circulación y de los tráficos requiere mantenimientos de la vía cada vez más exigentes. Los sistemas de telemantenimiento antes mencionados permiten garantizar la seguridad del tráfico, programar de manera eficiente todas las tareas de mantenimiento y automatizar multitud de operaciones, como por ejemplo, las de medida de la calidad del servicio o las de planificación de recursos.
Mediante la creación de bases de datos históricos del estado de los distintos parámetros de la infraestructura.
La concurrencia de trenes por las mismas vías y las altas velocidades que éstos alcanzan, obligan a realizar un riguroso control de la señalización, del estado de los rieles y del recorrido realizado por los mismos (ej: correcto cambio de agujas de los raíles) para garantizar la seguridad. Desde un centro de control a través de un SCADA y mediante sensores y tecnología de telecontrol, pueden monitorizarse y controlarse estos tres aspectos, facilitando nuevas soluciones a contratiempos comunes que dificultan el óptimo funcionamiento del servicio, a parte de aportar anticipación para su rápida resolución y ahorre en costes de mantenimiento y desplazamientos.
Gestión de Alertas
Telecontrol
Visualización HMI / SCADA


